Mi diario eres tú I
Parece
mentira, no sé ni porque hago esto, supongo que es otra forma de
desahogarme de todo. Escribir me calma tanto… Siempre he pensado
que el papel es más paciente que cualquier persona y que, como ni yo
misma sé por dónde cogerme, acudo a este diario. Ahora hace unos
días que estoy pensando en cambiar el formato, creo que lo haré más
personal – si un diario íntimo puede ser más personal, claro- y
te escribiré a ti. Cuando te escribo me doy cuenta. Me doy cuenta de
lo ingenua que he sido por haber creído que todo era un sueño, que
algún día vendrías, me despertarías y con un beso en la frente y
la luz de la mesilla de noche encendida dirías: “Buenos días,
menuda pesadilla, ¿no?”. Entonces sería la más feliz del mundo,
como pasa cuando tienes un sueño tan real y te despiertas con el
alivio de que no ha ocurrido nada. Pero no, no era un sueño, no me
has despertado ni me has dado un beso, más bien al revés. Es la
realidad y has sido tú quien se ha dormido y yo quien te ha deseado
buenas noches.
5
de Diciembre de 2015
No
puede ser, esto no puede estar pasando. No, tú no papá. Me esperaba
algo malo pero no esto. Un dolor me oprime el pecho y me sube a la
cabeza. Lloro, aunque no me sirve de nada, ya no me desahoga. Salgo
de la habitación intentando que no veas mi cara y me voy al comedor.
Toda la casa está fría, o a lo mejor soy yo. Recuerdo que hace poco
de un mes te escribí una carta, porque veía que algo no iba bien. Y
sin lugar a dudas, no iba equivocada. Te la traigo, la lees y me
dices que es preciosa. Te doy un beso aguantándome las lágrimas y
me voy a dormir, o al menos, a intentarlo.
7
de Diciembre 2015
Es
sábado. Deberíamos ir al pueblo pero mamá no puede conducir y tú
no estás en condiciones. Me gustaría que al menos vieras por última
vez tu lugar favorito, pero mamá me dice que ya no. Ni siquiera
puedes ir al salón. Me siento tan impotente… Hago ver que estoy
“bien” para no preocuparte, aunque por dentro me esté perdiendo,
ya no sé quién soy. Hace meses que no tengo ganas de salir con los
amigos, de ir al cole, de tocar el piano, vamos; de nada. Imagino que
estoy tan unida a ti que, sin saberlo, yo también me estoy muriendo.
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