Reflejos
Algunos días no puedo. No puedo quererme. Me odio otra vez. Me siento "gorda", como que he empeorado, que soy "fea", que no merezco nada. Y es muy difícil alejar estos pensamientos. Encima, es verdad que he subido de peso y ahora estoy sana, tengo la regla y puedo hacer deporte sin cansarme a los diez minutos. Pero después me encuentro con mi autoestima y mi reflejo en el espejo. Y no puedo. Lo intento, cada día me esfuerzo para estar bien pero hay días que esto me supera. Es horrible, me siento como que yo misma me odio y hago cosas para odiarme aún más. También creo que influye mucho que no estés tú, papá. Tengo esa necesidad imperiosa de abrazarte y sentirme en un refugio, sentirme que estoy a salvo de todo, incluso de mis pensamientos. Y me encuentro que estoy "sola" y me falta ese pedacito de ti que tanto me ayudaba. Sé que tú me veías preciosa siempre, estuviera como estuviera. Ojalá yo pudiera verlo también.
Porque no quiero volver a estar como antes. No quiero papá. Quiero quererme, quiero estar bien, comer bien, verme bien, sentirme bien. Quiero no compararme, quiero no odiar mis pechos, mi barriga, mis piernas, mis brazos, mi cara. Quiero sentirme útil, quiero sentirme orgullosa de mi misma, quiero... Quiero quererme bien y ya está. No sentirme un despojo humano o un tapón por ser bajita, con pechos y con kilos de más.
Y te juro que cada día lo intento. Pero hoy no puedo.
Supongo que también hay días malos
y que no son malos
si no que solo son menos buenos
porque al fin y al cabo
son buenos porque me ayudan
a darme cuenta de que también hay que saber caer
para levantarse de nuevo
y seguir a pie de cañón
Comentaris
Publica un comentari a l'entrada